Una vez reconquistada la atención pura, nos vaciamos de voces ajenas y podemos expresarnos de manera nueva, fresca y espontánea … para luego regresar al hogar, de la atención pura, olvidando lo sucedido. Así una y otra vez.
La expresión no es un medio de publicidad sino un instrumento de creación. Y no somos mas que instrumentos, plumas, escribiendo la divina existencia.
Volver al origen garantiza este vivo juego. De otro modo continuamos repitiéndonos como un torpe mecanismo.

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