Los periodos de descanso ademas de revitalizar son una oportunidad para descubrir nuestras posturas o papeles. Con 'posturas o papeles' me refiero a 'ideas preconcebidas en base a una experiencia' y fijadas de allí en adelante, al pasado sobre-impuesto al momento presente.
El descanso, al igual que el silencio, es una hoja en blanco que nos permite descubrir esos lazos, a veces invisibles, con el pasado. Para esto es imprescindible estar atentos.
Hace un par de clases reflexionaba con la idea de que lo que todos mas anhelamos, y tenemos derecho, es a ser felices. No importa el formato o excusa, la felicidad es un estado independiente del envase, verdad?
Es importante tener claro este primer punto, que quiero ser feliz y que tengo derecho a serlo, y tan importante es también el saber dónde se encuentra esa felicidad.
Cada uno de nosotros creemos tener una fórmula para la felicidad -seguridad económica, salud, armonía familiar, etc por nombrar algunos pocos ejemplos- aunque hay otras personas que hablan de la existencia de un estado de felicidad permanente, sin causa y que se encuentra dentro de uno. Guau! esto si que es radical, por mas de que lo hayamos escuchado muchas veces.
Será verdad? puede ser un invento, claro, aunque parecería seriamente valer la pena el dedicarle un poco de atención. Muchos 'sabios' han hablado de lo mismo pero esto no significa que deba creerlo ciegamente.
La idea de que "la felicidad se encuentra dentro de uno" se opone al pensamiento colectivo que nos impulsa a obtenerla conquistando el mundo que nos rodea. Si la felicidad esta dentro mio debo tan solo des-cubrirla, quitar aquello que la cubre.
Al adentrarnos dentro de 'nosotros mismos' nos encontramos con un mundo invisible donde no existen objetos pero sí ideas. Aquello que cubre, obstaculiza, la felicidad son ideas.
Ideas y mente son sinónimos … pensamientos. Sin pensamientos no hay mente y sin mente no hay pensamientos. Entonces para des-cubrir, para quitar las ideas del medio, no es posible utilizar la mente. A este típico error en Zen lo llaman 'lavar sangre con sangre'.
Nuestra arma en esta aventura es la atención pura, neutral y viva, equivalente a la luz. Las ideas que cubren la felicidad operan en la oscuridad de la ignorancia que desaparece instantaneamente y sin esfuerzo ante la luz de la atención.
Este es el camino, nos dicen los sabios … dejar que las ideas se marchiten en la luz de la atención.
Hay dos (2) cosas importantes que diferenciar; (1) por un lado albergamos ideas, posturas basadas en experiencia pasada, que es necesario revisar a través de la luz de la atención. Esto se llama conocerse a uno mismo y aquí nadie puede ayudarnos, es una responsabilidad de cada uno.
Por otro lado (2), debemos darnos cuenta que la mente esta habituada a estar ocupada con algo; televisión, internet, música, teléfono, conversación, pensamiento, etc. Constantemente hay algo que 'cubre' los cuatro arboles y el sol en la figura de la persona y el perro. Esta 'adicción' de la atención en estar 'ocupada' en algo tiene siglos de entrenamiento. En este aspecto puramente mecánico podemos encontrar ayuda en una técnica, y esto es el corazón de nuestra práctica de yoga.
Las prácticas que llevamos a cabo tienen el objetivo de armonizar el cuerpo-mente para luego poder dedicarnos al gran desafío de conocernos a nosotros mismos, la única actividad que vale la pena y donde se alberga la felicidad.