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Una vida sin pensamientos II

La cabeza esta llena de ideas y de todas ellas elijo una que se encuentra profundamente enraizada, la idea de perfección.

Las ideas no son mas que representaciones subjetivas de la realidad … Sub-je-ti-vas … no son la realidad misma pero al tomarlas como tal, se convierten en un parámetro de hierro en base al cual la vida es evaluada, y juzgada a muy pesar nuestro.

Lamentablemente tenemos una idea de como cada cosa "debería" ser. Todo esta regulado bajo el mandato de las ideas … cómo me visto, cómo hablo, a qué hora me levanto (y que no se me ocurra no salir de la cama), a qué me dedico, cómo me siento, con quién ando, cómo les hablo a mis hijos, qué hacen mis hijos, qué hago en mi tiempo libre, de cuánto tiempo libre dispongo … y así podría seguir for ever.

Por otro lado puedo ver que cada cosa esta influenciada por miles de otras cosas al mismo tiempo. No hay un poder directo sobre algo, una causa única, mas bien todo es la causa de todo y la consecuencia de todo … a cada instante. 

Si me observo, en este preciso momento, veo que todo el universo a contribuido a lo que estoy viendo. Aparentemente hay causas mas importantes, o tal vez inmediatas, pero esas causas tienen también las suyas propias y así hasta el infinito, dar toda la vuelta al mundo, y volver a este preciso lugar.

Los pensamientos son un ejemplo de estas "cosas". De la nada un pensamiento se manifiesta … de la nada … no podemos prever cual será el próximo, y parecería que como en todo lo demás los pensamientos tienen numerosas causas; cómo fuimos criados, cuáles son nuestros genes, qué miedos tenemos, qué composición química tiene nuestro cuerpo, cuál es la temperatura del día y qué fue lo que comí el día de ayer (que no lo he elegido yo pues he sido invitado a lo de un amigo), etc etc.

Es posible una mente vacía de pensamientos? 

Pues no lo se y no es el caso tampoco, la clave esta en el uso que hago de ellos, o mas bien si hago uso alguno o no.

Un pensamiento es como una mosca volando a la que puedo dar atención o no. Si no presto atención a la mosca, esta literalmente desaparece. Lo mismo sucede con los pensamientos (y con cualquier otra cosa también). 

Es la atención la que actualiza, la varita mágica que da vida a lo que toca y donde radica nuestro libre albedrío.

El secreto es reconocer y aceptar que la vida es como es, verlo directamente, y desde allí funcionar regresando una y otra vez al estado anterior al pensamiento.

La atención permanece en si misma sin darle su fuerza a inoportunos visitantes y en este silencio he recuperado mi identidad, "debería" o "debiese" se han marchado por cuenta propia dejando a la vida sin pensamientos.




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